miércoles, 3 de diciembre de 2008

RETRATO


RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

ANTONIO MACHADO

Me califico como una buena persona, sin preocupación por mi forma de vestir(ya conocéis mi torpe aliño indumentario); También os digo que me he enamorado(más recibí la flecha que asigno Cupido y ame cuanto ellas pueden tener de hospitalario) ,y os resalto que tengo una droga sin la cual no puedo vivir, que es la poesía.

MI referencia política se ve expresada en el verso 9 ya que expreso,“Hay en mis venas gotas de sangre jacobina”

Jacobino = Del jacobismo o que tiene relación con esta tendencia política; el movimiento jacobino propulsaba una política de igualdad social muy avanzada para su época.

De mi estética puedo resaltar los versos en los que digo, *Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido - ya conocéis mi torpe aliño indumentario.
Ahí me describo como un hombre poco seductor, y de indumentaria muy poco areglado.


tambien puedo añadir que en la ultima estrofa hablo del día de mi muerte que me ire con lo poco que tengo y que por mucho que no quiera irme nada lo remediara.

lunes, 1 de diciembre de 2008

YO VOY SOÑANDO CAMINOS


YO VOY SOÑANDO CAMINOS


Yo voy soñando caminosde la tarde.

¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero...

-la tarde cayendo está-.

"En el corazón tenía"

la espina de una pasión;"

logré arrancármela un día:

"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento

se queda, mudo y sombrío,

meditando. Suena el viento

en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquease

enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:

"Aguda espina dorada,"

quién te pudiera sentir

en el corazón clavada".


ANTONIO MACHADO


En este poema hablo de un desamor. Porque la pérdida de una persona, que para tí es toda la vida, es un golpe muy fuerte. Entonces, piensas todos los caminos que sigues no tienden destino. Son caminos negros y oscuros, llenos de miedo y dolor, donde solo existe la soledad y del cual te sientes atrapado y no encuentras la salida, porque solo existe en el corazón de esa persona. Eso te lo provoca esta pérdida, porque gracias a este poema, podemos ver, que la vida no es de color rosa y con flores. Y crees que te sientes abandonado, solo ante el peligro y que ya no importa vivir. Y te vuelves loco buscando el final del camino, para encontrar la felicidad.

A LA PLAZA DESIERTA




A LA PLAZA DESIERTA
A la desierta plaza
conduce un laberinto de callejas.
A un lado, el viejo paredón sombrío
de una ruinosa iglesia;
a otro lado, la tapia blanquecina
de un huerto de cipreses y palmeras,
y, frente a mí, la casa,
y en la casa la reja
ante el cristal que levemente empaña
su figurilla plácida y risueña.
Me apartaré. No quierol
lamar a tu ventana… Primavera
viene ?su veste blanca
flota en el aire de la plaza muerta?;
viene a encender las rosas
rojas de tus rosales… Quiero verla…
ANTONIO MACHADO

Empiezo describiendo la plaza central de mi pueblo. Os la describo como desierta, abandonada o abatida por los años, seca. Donde todas las callejas llegan hacia la plaza,es un pueblo pequeño. Había una iglesia, vieja ruinosa, son notables los años que ha pasado contruida en el pueblo. Hacia otra dirección, distingo un campo, con árboles, flores, huertos y campos extensos… y finalmente os describo lo que es el tema principal de este poema; la casa vivía mi amor. Cuando observo emocionado la casa descubrí la flaca y soñadora figura de mi amada cuyo cuerpo se ve difuminado por el cristal y la reja que la ocultan. No quería verla, como digo, no quiería llamar a su ventana. Pero al moverse ilumina de nuevo la dormida y aborrecida plaza,y encendió mis ilusiones.Brevemente, podría deciros que el tema de este fragmento, es básicamente amoroso, en el cual no siento nada por su pueblo al principio, solo observo y compruebo como ha cambiado, pero al verla a ella, todo a mi alrededor da un giro.